Podría dar todo cuanto no tengo
si esa mirada fuese la tuya.
Podría morir mañana si existiera la promesa
de un renacimiento eternamente a tu lado.
Pdría vencer al diablo en desigual justa
por la incierta promesa de un destino común.
Podría suprimir el resto de mi vida
por haber conocido el amor que hoy he perdido.
Podría caminar sin vuelta atrás hacia el infierno
puesto que ya he sido expulsado del paraiso.
Podría influir en la vida de los otros
y ser incapaz de reconciliarme con mi yo.
Podría amar a otra mujer
pero eso no sería amor.
Podría ganarme el cielo con mis actos
y cambiarlo todo por compartir contigo
el peor de los infiernos.
Podría ir de la mano del peor de los asesinos
si al final de ese peregrinaje me esperases tú
cual juez insobornable
con mi sentencia de muerte en tus labios.
Podría intentar dejar de escribir siempre el mismo poema
pero entonces no estaría hablando de ti.
Podría cantar tus muchos defectos
pero no te estaría haciendo justicia.
Podría ser mejor poeta
si mi amor fuese correspondido.
Podría apostar mi vida contra tu amor
y perderiamos los dos.
Podría abarcar el mundo entre mis manos
y sin embargo tu amor
escaparía entre mis dedos
cual fina arena.
Podría romper las ataduras morales que no poseo
por encadenarme a tu vientre.
Podría invocar al apocalipsis
un segundo después de haberte robado un beso.
Podría cabalgar al indomable azar
por conseguir la incerteza de tu duda.
Podría insuflar vida a la muerte
como paso previo a tu muerte por mi.
Podría confiar mi estable inestabilidad mental
al loco dios hacedor de los imposibles amores.
Podría envenenar mi sangre
con el mercurio de tu saliva
y no cabría imaginar muerte más dulce.
Podría soñar con tu correspondido amor
y eso sería, y eso es, mi vigilia perpetua.
Podría amar al mismisimo diablo
si éste tuviese tus facciones, tu aliento,
tu olor, tu sabor.
Podría ser el más amoral de los mortales
por conseguir el más casto de tus besos.
Podría mi corazón dejar de latir
porque el tuyo latiera
un sólo segundo por mi.
Podría fundir mi destino al tuyo
si ni tú ni yo estuviesemos blindados
contra la felicidad que nos hace inmunes
a cualquier demostración de amor compartido.
Eres mi Guadiana,
y en tu eterno aparecer y desaparecer,
soy el más fiel de tus náufragos.
