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domingo, 30 de mayo de 2010

YO, ESE DESCONOCIDO

Podría dar todo cuanto poseo por una mirada.
Podría dar todo cuanto no tengo
si esa mirada fuese la tuya.
Podría morir mañana si existiera la promesa
de un renacimiento eternamente a tu lado.
Pdría vencer al diablo en desigual justa
por la incierta promesa de un destino común.
Podría suprimir el resto de mi vida
por haber conocido el amor que hoy he perdido.
Podría caminar sin vuelta atrás hacia el infierno
puesto que ya he sido expulsado del paraiso.
Podría influir en la vida de los otros
y ser incapaz de reconciliarme con mi yo.
Podría amar a otra mujer
pero eso no sería amor.
Podría ganarme el cielo con mis actos
y cambiarlo todo por compartir contigo
el peor de los infiernos.
Podría ir de la mano del peor de los asesinos
si al final de ese peregrinaje me esperases tú
cual juez insobornable
con mi sentencia de muerte en tus labios.
Podría intentar dejar de escribir siempre el mismo poema
pero entonces no estaría hablando de ti.
Podría cantar tus muchos defectos
pero no te estaría haciendo justicia.
Podría ser mejor poeta
si mi amor fuese correspondido.
Podría apostar mi vida contra tu amor
y perderiamos los dos.
Podría abarcar el mundo entre mis manos
y sin embargo tu amor
escaparía entre mis dedos
cual fina arena.
Podría romper las ataduras morales que no poseo
por encadenarme a tu vientre.
Podría invocar al apocalipsis
un segundo después de haberte robado un beso.
Podría cabalgar al indomable azar
por conseguir la incerteza de tu duda.
Podría insuflar vida a la muerte
como paso previo a tu muerte por mi.
Podría confiar mi estable inestabilidad mental
al loco dios hacedor de los imposibles amores.
Podría envenenar mi sangre
con el mercurio de tu saliva
y no cabría imaginar muerte más dulce.
Podría soñar con tu correspondido amor
y eso sería, y eso es, mi vigilia perpetua.
Podría amar al mismisimo diablo
si éste tuviese tus facciones, tu aliento,
tu olor, tu sabor.
Podría ser el más amoral de los mortales
por conseguir el más casto de tus besos.
Podría mi corazón dejar de latir
porque el tuyo latiera
un sólo segundo por mi.
Podría fundir mi destino al tuyo
si ni tú ni yo estuviesemos blindados
contra la felicidad que nos hace inmunes
a cualquier demostración de amor compartido.
Eres mi Guadiana,
y en tu eterno aparecer y desaparecer,
soy el más fiel de tus náufragos.

viernes, 1 de enero de 2010

TÚ Y YO,....NÚNCA NOSOTROS

Si algún día en tu racional pensamiento,surgiera la duda.
Si, tal vez, en un momento de embriaguez lúbrica,
autoestimulada por los recuerdos que un día fueron nuestros,
te sorprendieras pensando que haces en tu hoy,
en tu día a día,
si en algún momento te permitieras la incerteza
de pensar que sería de tu vida
si no fuera la que hoy vives,
la que hoy sobrevives,
la que hoy vegetas.
Si tu sobrevalorado sentido común,
tu acomodado conformismo
por un momento se rebelase
contra tu incongruente positivismo materialista,
si te atrevieras a ser más tú y menos ellos,
si primara en ti más lo esencialmente anímico
en lugar de lo puramente efímero,
lo materialmente suprimible,
lo anecdótico, lo irrelevante,
tal vez, sólo tal vez,
y en un supremo esfuerzo de objetividad,
de honestidad contigo misma,
quizás consiguieras llegar
a los mismos planteamientos mentales
que hoy dominan mi alma.
Si tus objetivos vitales
no estuviesen mediatizados
por la inércia de la costumbre,
por la comodidad de lo conocido y asumido,
y en tanto esto es así,
por el llevadero hastío al que te ves sometida,
con soportables y ocasionales dudas,
si esto, en un momento de fragilidad
abonase en tí, la siempre presente inquietud
sobre tu forma de enfrentar la vida no vivída,
sobre todo aquello que no vives
por una equivocada elección,
sobre lo que emocionalmente desechas
por farisaicos pensamientos
hijos del "que dirán".
Si en un mágico e irrepetible instante,
tu razón diera paso a tu corazón,
si por una e inequivoca vez,
pesara más en la balanza de tu debe y tu haber,
lo realmente, lo único importante,
el amor, la vida, los sentidos,
la llamada, la llamarada de la piel,
la arritmia del corazón,
la locura con sentido,
el sentido de la locura,
la visceral ley de los desbocados sentimientos,
entonces, sólo entonces,
con esa duda que aún hoy
no termina de germinar en tu blindado corazón,
entonces,solo entonces,
si esto fuera posible,
tendrías, tendríamos
una remotísima posibilidad
de juntos, tu y yo,los dos,
prender fuego a los encorsetados convencionalismos
que nos impiden ladinamente respirar
y condicionan nuestro desde hace ya tanto tiempo
peregrinar por este pedregal
carente de cualquier atisbo
de compartida felicidad,
a la que sin duda, ambos tenemos en justicia derecho,
pero que con inusitados y locos esfuerzos
nos empecinamos en preservar,en eternizar,
en aras de la cobarde sentencia
de un bicéfalo juez inapelable
en el que nos hemos convertido,
y que nos condena a perpetuarnos
en este surrealista sinsentido,
siempre preferible
a otras arriesgadas formas de entender el amor.

martes, 29 de diciembre de 2009

EL ESPEJO

Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT
Te quiero | oreiuq eT | Te quiero | oreiuq eT

viernes, 25 de diciembre de 2009

DESENCUENTROS

Y en los días claros, y sin voluntad,
mi vista se dirige hacia el Oeste,
y allá, en la lejanía,
adivino tu cotidiano existir,
con la tambien reiterada compañía
de alguien que no soy yo.
Y adivino unas manos que te acarician,
y esas caricias,no nacen de mis manos
y la presencia de unos hijos
que no son míos, pero que son tuyos,
y en cuanto tuyos,los sueño míos.
Y con insana frecuencia,
me sorprendo pensando
que quizás, tal vez,
en algún momento de especial melancolía,
eres tú quien piensa,
que soy yo el ausente
que soy yo la envidiable compañía
que anhelas compartir,
que es mi cuerpo
la carne que ansías acariciar,
mi semilla la que deseas engendrar.
Y el tiempo, pasa,
inexorablemente, pasa,
y con el transcurrir, más lento
o más vertiginoso de los días,
nos vamos casi inadvertidamente dándo cuenta
de que, tiempo atrás,
demasiado tiempo ya,
pudimos ser dueños de nuestros destinos,
tuvimos y desaprovechamos la ocasión
de cambiar nuestro entonces presente,
trocándolo en un futuro
que hoy sería compartido,
y del que por siempre estaría desterrado
este sentimiento de vacio,
de ausencia,
en este presente preñado
de insatisfechos deseos,
de besos jamás recibidos,
de abrazos núnca dados,
de humores imposiblemente fusionados,
de frutos utópicamente engendrados,
de incontroladas pasiones
sólo imaginadamente concebidas,
de mil y una locuras sexualmente soñadas,
de surrealistas escenas sólo posibles
con nuestros cuerpos y nuestra única,
e irrepetible, y rica
e inagotable y febril imaginación.
Y sin ningúna esperanza de subvertir
tan esteril presente,
tal páramo de vivencias,
semejante desierto de idealizadas batallas
cuyo único fin habría sido
el sexo por si mismo,
hoy sobrevivimos, ambos,
cada uno en nuestro personal y frio abismo
al que nos precipitamos
con la vana esperanza, de que mañana,
quizás en un mañana más o menos lejano,
el mundo,en un generoso acto de humanidad,
se inmole,
y con este heróico sacrificio,
dé paso a otros hombres, a otras mujeres,
a un nuevo mundo, en el que nosotros,
tu y yo,de nuevo, y con otros cuerpos,
pero con nuestras mismas almas,
podamos acaso optar
a compartir esa vida en común,
que hoy, en este presente
nos está siendo injustamente arrebatada,
con la inexplicable complicidad culposa
de nosotros mismos.

domingo, 6 de diciembre de 2009

POEMA INTITULADO

Nostalgia de lo no vivido,
recuerdos deseosos de haber sido,
imaginadas vivencias,
efimero humo
de los castillos de nuestro intelecto.
Batallas ganadas a un inexistente enemigo.
Conquistados territorios
en ficticias guerras jamás declaradas.
Imposibles amores en los que
el único perdedor es el olvido
que nuestra vanidad transmuta
en equivocado desdén
a nuestro hasta ayer
único y perpetuo amor.
Lluvia de lodo que recibimos
en nuestra impenitente ceguera
como el ansiado maná.
Daga de hielo que tras fundirse
elimina el arma homicida.
Vívido cadaver en infructuosa marcha
hacia la imposible resurrección.
Asfalto sangriento en urbano crimen
de corazón asaeteado
por malvadas indiferencias
producto de erróneas interpretaciones
de nuestro crédulo corazón.
Recuerdos que sólo existen
en la infinita vaguedad
de nuestra cotidiana nada.
Humedas imágenes
sólo recreadas por la idealizada visión
de un corazón desdeñado.
Alquimica mezcla de humores
en el imposible crisol
de los sueños por ser soñados.
Nocturna dama que me ofrece sus favores
en el segundo previo a mi muerte.
Roto cristal que refleja en sus mil pedazos
cada uno de mis mil amores no consumados.
Amigable locura,
hija de cuerdas insatisfechas fantasias.
Mitológica Arpía,
insaciable devoradora
de suicidas corazones
de náufragos amores
en el mar muerto de tu indiferencia.
Rosa azul de acariciantes espinas,
anhelantes de mi desaprovechada sangre.
Carne hambrienta de caricias
en el civilizado páramo
de la anónima multitud.
Cuando decidas amarme,
decidiré que no te amo,
mientras tanto,
amo tu desamor enamorado.
En el rebosante cáliz de tu boca,
ahogaría la lengua que te anhela
y que busca en tu saliva
el salvador veneno que ponga fin
a tan aniquilante infierno.
Tu amor, es audaz,
visionario,
suicida y aniquilador.
Mi amor, es cobarde,
humillado y servil,
inevitable complemento
del tiránico poder
que sobre mi corazón ejerces.
Y por la vieja ventana
que un día decidí reabrir,
me arrojé al vacio
en busca de la niña
que en otra vida
huyó de mi infancia
llevándose consigo
el joven corazón
que un día me perteneció
y que dejó un hueco en mi alma
imposible de llenar
con otros amores que núnca fueron amados.

domingo, 22 de noviembre de 2009

LA VACUIDAD DEL NO SER

Todo mañana es pasado,
todo futuro ha ocurrido ya.
La vida es un continuo repetirse,
un bucle infinito,
un clon de si mismo, un gemelo perpetuo.
La inefable consistencia
de lo eternamente repetido en un final
que núnca tuvo un origen.
En la etérea inexistencia
de las vidas por vivir
en cuerpos aún no creados,
pero ya futuros cadáveres.
Todo lo venidero no existe,
el pasado ya no es.
El inequivoco presente
es lo único absoluto,
el insobornable oráculo
fiel de la incuestionable balanza
que rige nuestro hoy
sin artificiosas dependencias,
manipuladoras de nuestro voluble yo.
Cuando vengo, retrocedo,
con la paz de la amargura recobrada
instalada en la doméstica existencia
de los que no poseemos más futuro
que nuestro pasado aún por vivir,
pues todos somos
inequivocamente candidatos,
en la peremne espera,
a vivir lo no vivido
en los pasados condicionados
por nuestro ya cansado, caduco
y sin embargo núnca, suficientemente,
amortizado corazón.
Todo porvenir es previsible,
nuestro futuro,ha sido ya escrito,
el destino dicta sus incontestables normas
a seres en su desgracia dados
a inútiles réplicas,
acostumbrados al insatisfactorio ejercicio
de meditar sobre un futuro
que saben les será esquivo.
El tiempo, que alardeando de su escasez,
provoca en los hombres, sed de siglos
de recurrentes recuerdos,
sabedores,pobres mortales,
que son su única posesión,
pues nada fuera de ellos
les está permitido poseer.
Y así, la Luna, el firmamento entero,
hermanos nuestros en el épico final
que el destino
nos tiene desde siempre reservado,
se complacen en la espera última
que les libere de la humana presencia
y vuelva a ser la nada, de nuevo,
la única existencia real
en el infinito espacio,
que también él,
y un poco más allá en el tiempo,
asimismo desaparecerá,
para dar lugar, una vez más,
al infinito ciclo
de un origen y un final
tantas veces repetido.

domingo, 15 de noviembre de 2009

EL POETA INHABITADO

Y mientras, el poeta,
y con la única compañía de su soledad,
irremediablemente se interna
en las oscuras penumbras de una edad
en la que todo tiende a relativizarse.
Y lo que sólo, hasta ayer,
eran certezas monocromáticas,
hoy, los matices son tan variados
como los estados anímicos
por los que transita a cada instante.
Y en ese incesante e incierto transito
va descubriendo el cambiante mundo
que ha dejado de ser el suyo,
del que todo lo ignora,
del que todo en él le es ajeno,
y al que ha de empezar de nuevo a domesticar,
aunque sea, y sólo
para lo que ya resta de su escaso tiempo.
Y en éste ahora, el poeta,
en éste nuevo mundo recién estrenado,
acostumbra a su espíritu
a la dificil tarea
de adoctrinar sus sentidos,
a la búsqueda de aquellos placeres
que antaño, y con fraternal fidelidad
acompañaron su cotidiano existir
y que hoy no son más que un recuerdo.
Recuerdos ávidos de ser de nuevo vividos,
de nuevo recreados
por su aún eficiente memoria,
libro vital de infinitas páginas
aunque pocas de ellas
dignas de ser rememoradas,
pero ardiente clavo al que aferrarse
ante la amenazante realidad
que cada día con mayor vehemencia,
arrinconan su cuerpo y sus fuerzas
y su ya quebradiza inteligencia
hacia el oscuro mar de violentisimas olas
al que está irremediablemente abocado
en su carrera hacia la ya cercana meta
que pondrá fin a su
por muy pocos valorado existir.
Y mientras éste inmortal arcano,
acorta la distancia
con su ya cercana presa,
el poeta se debate en la cruel duda
que acomete al común de los mortales
entre luchar por permanecer
en éste hoy desconocido mundo
un tiempo más,
unos años más,
o dejarse llevar por la arrulladora voz
de los queridos seres idos antes que él
y que reclaman casi perentoriamente
su presencia de nuevo ante ellos
en el inmemorial ejercicio de comunión
entre ambos mundos,
y al que el poeta, aún dudoso,
y con cáustica sonrisa,
se complace ante su propia incerteza,
en el penúltimo disfrute
de su dilatado pero siempre corto discurrir
por los días de éste mundo
que ya mucho tiempo atrás,
dejó de pertenecerle.