todo futuro ha ocurrido ya.
La vida es un continuo repetirse,
un bucle infinito,
un clon de si mismo, un gemelo perpetuo.
La inefable consistencia
de lo eternamente repetido en un final
que núnca tuvo un origen.
En la etérea inexistencia
de las vidas por vivir
en cuerpos aún no creados,
pero ya futuros cadáveres.
Todo lo venidero no existe,
el pasado ya no es.
El inequivoco presente
es lo único absoluto,
el insobornable oráculo
fiel de la incuestionable balanza
que rige nuestro hoy
sin artificiosas dependencias,
manipuladoras de nuestro voluble yo.
Cuando vengo, retrocedo,
con la paz de la amargura recobrada
instalada en la doméstica existencia
de los que no poseemos más futuro
que nuestro pasado aún por vivir,
pues todos somos
inequivocamente candidatos,
en la peremne espera,
a vivir lo no vivido
en los pasados condicionados
por nuestro ya cansado, caduco
y sin embargo núnca, suficientemente,
amortizado corazón.
Todo porvenir es previsible,
nuestro futuro,ha sido ya escrito,
el destino dicta sus incontestables normas
a seres en su desgracia dados
a inútiles réplicas,
acostumbrados al insatisfactorio ejercicio
de meditar sobre un futuro
que saben les será esquivo.
El tiempo, que alardeando de su escasez,
provoca en los hombres, sed de siglos
de recurrentes recuerdos,
sabedores,pobres mortales,
que son su única posesión,
pues nada fuera de ellos
les está permitido poseer.
Y así, la Luna, el firmamento entero,
hermanos nuestros en el épico final
que el destino
nos tiene desde siempre reservado,
se complacen en la espera última
que les libere de la humana presencia
y vuelva a ser la nada, de nuevo,
la única existencia real
en el infinito espacio,
que también él,
y un poco más allá en el tiempo,
asimismo desaparecerá,
para dar lugar, una vez más,
al infinito ciclo
de un origen y un final
tantas veces repetido.



