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domingo, 22 de noviembre de 2009

LA VACUIDAD DEL NO SER

Todo mañana es pasado,
todo futuro ha ocurrido ya.
La vida es un continuo repetirse,
un bucle infinito,
un clon de si mismo, un gemelo perpetuo.
La inefable consistencia
de lo eternamente repetido en un final
que núnca tuvo un origen.
En la etérea inexistencia
de las vidas por vivir
en cuerpos aún no creados,
pero ya futuros cadáveres.
Todo lo venidero no existe,
el pasado ya no es.
El inequivoco presente
es lo único absoluto,
el insobornable oráculo
fiel de la incuestionable balanza
que rige nuestro hoy
sin artificiosas dependencias,
manipuladoras de nuestro voluble yo.
Cuando vengo, retrocedo,
con la paz de la amargura recobrada
instalada en la doméstica existencia
de los que no poseemos más futuro
que nuestro pasado aún por vivir,
pues todos somos
inequivocamente candidatos,
en la peremne espera,
a vivir lo no vivido
en los pasados condicionados
por nuestro ya cansado, caduco
y sin embargo núnca, suficientemente,
amortizado corazón.
Todo porvenir es previsible,
nuestro futuro,ha sido ya escrito,
el destino dicta sus incontestables normas
a seres en su desgracia dados
a inútiles réplicas,
acostumbrados al insatisfactorio ejercicio
de meditar sobre un futuro
que saben les será esquivo.
El tiempo, que alardeando de su escasez,
provoca en los hombres, sed de siglos
de recurrentes recuerdos,
sabedores,pobres mortales,
que son su única posesión,
pues nada fuera de ellos
les está permitido poseer.
Y así, la Luna, el firmamento entero,
hermanos nuestros en el épico final
que el destino
nos tiene desde siempre reservado,
se complacen en la espera última
que les libere de la humana presencia
y vuelva a ser la nada, de nuevo,
la única existencia real
en el infinito espacio,
que también él,
y un poco más allá en el tiempo,
asimismo desaparecerá,
para dar lugar, una vez más,
al infinito ciclo
de un origen y un final
tantas veces repetido.

domingo, 15 de noviembre de 2009

EL POETA INHABITADO

Y mientras, el poeta,
y con la única compañía de su soledad,
irremediablemente se interna
en las oscuras penumbras de una edad
en la que todo tiende a relativizarse.
Y lo que sólo, hasta ayer,
eran certezas monocromáticas,
hoy, los matices son tan variados
como los estados anímicos
por los que transita a cada instante.
Y en ese incesante e incierto transito
va descubriendo el cambiante mundo
que ha dejado de ser el suyo,
del que todo lo ignora,
del que todo en él le es ajeno,
y al que ha de empezar de nuevo a domesticar,
aunque sea, y sólo
para lo que ya resta de su escaso tiempo.
Y en éste ahora, el poeta,
en éste nuevo mundo recién estrenado,
acostumbra a su espíritu
a la dificil tarea
de adoctrinar sus sentidos,
a la búsqueda de aquellos placeres
que antaño, y con fraternal fidelidad
acompañaron su cotidiano existir
y que hoy no son más que un recuerdo.
Recuerdos ávidos de ser de nuevo vividos,
de nuevo recreados
por su aún eficiente memoria,
libro vital de infinitas páginas
aunque pocas de ellas
dignas de ser rememoradas,
pero ardiente clavo al que aferrarse
ante la amenazante realidad
que cada día con mayor vehemencia,
arrinconan su cuerpo y sus fuerzas
y su ya quebradiza inteligencia
hacia el oscuro mar de violentisimas olas
al que está irremediablemente abocado
en su carrera hacia la ya cercana meta
que pondrá fin a su
por muy pocos valorado existir.
Y mientras éste inmortal arcano,
acorta la distancia
con su ya cercana presa,
el poeta se debate en la cruel duda
que acomete al común de los mortales
entre luchar por permanecer
en éste hoy desconocido mundo
un tiempo más,
unos años más,
o dejarse llevar por la arrulladora voz
de los queridos seres idos antes que él
y que reclaman casi perentoriamente
su presencia de nuevo ante ellos
en el inmemorial ejercicio de comunión
entre ambos mundos,
y al que el poeta, aún dudoso,
y con cáustica sonrisa,
se complace ante su propia incerteza,
en el penúltimo disfrute
de su dilatado pero siempre corto discurrir
por los días de éste mundo
que ya mucho tiempo atrás,
dejó de pertenecerle.

sábado, 7 de noviembre de 2009

INTROSPECCIÓN

Y soy uno, y múltiple,
predecible y sorprendente.
Y metodicamente siempre, contradictorio.
Y con imparcial mirada observo al mundo,
y éste a su vez me acecha a mi
con escrutadora y crítica mirada,
prejuzgando acctitudes
que aún hoy no han sido pensadas
pero que ya soportan la pesada carga
de los pecados que núnca serán cometidos.
Pecados insatisfechos,
pecados por omisión,
pecados en potencia,
benevolentes pecados
con crueles penitencias
imposibles de cumplir sin de nuevo pecar.
Amores correspondidos,
correspondidos o no,
y éstos últimos aún más amados
pero en una sola dirección,
la que recorre la senda que va
de la equívoca mirada
a la engañosa certeza
autoimpuesta por nuestra acomodada ceguera,
que prefiere ver lo inexintente
a la aplastante y racional realidad
carente de la más mínima piedad
que haga más llevadero
el dolor del infortunado amante
que arde y se consume
en el fuego helado del desamor.
Y en mi cotidiano existir,
contemplo el inexorable paso del tiempo
que con irónica sonrisa me dice,
que habiendo podido VIVIR,
he derrochado a manos llenas
la vida que, hora a hora,
minuto a minuto
he dedicado a ver pasar
por la ventana abierta de mi hastío
los mejores años de mi ya lejana juventud,
en un ejercicio de eterna esperanza
en venideros tiempos mejores
aún teniendo conciencia plena
de que ese futuro
me habría de estar vedado
por mi total carencia
del necesario impulso
que me alejara
del conformismo aniquilante
que ha marcado desde siempre
mi indolente transitar
por éste árido páramo
principio y fin
de mi aletargado periplo vital.
Y así, habiendo llegado
a la traidora senectud
que limita mi cuerpo y espíritu
pero ladinamente conserva intacta
mi capacidad de discernir,
observo, y culposamente asumo,
que merezco todo cuanto en ésta vida
me ha sido dado,
casi todo lo que me ha sido usurpado,
los amores que he amado,
los desamores que he abonado,
los escaso exitos de que haya gozado,
las traiciones que me han
dosificadamente asesinado,
los vicios de los que he sido esclavo,
los placeres de los que casi núnca
he disfrutado,
y en suma, vida
que como diabolico y único arquitecto,
sólo yo he planeado.

domingo, 1 de noviembre de 2009

EL ENEMIGO MAÑANA

Mañana, al despertar, volveré a mi acomodaticia rutina.
Mañana, mis amigos, lo serán un poco más, los menos,
y un poco menos, los más.
Mañana, mis principios, serán un poco más vacilantes,
mis dudas, mucho más afianzadas.
Mañana, mis temores se aliaran con mis certezas,
mis realidades lo harán con el luto por mi ingenuidad.
Mañana, hablaré con mi ignorante sapienza,
y callaré mis soñadas utopías.
Mañana, todos los que hasta hoy,
han dejado su impronta en mi,
verán inequivocamente traicionadas
sus depositadas esperanzas
en tan valdío ejercicio de generosidad.
Mañana, el Sol, con su igualitario esplendor,
cobijará bajo su seno a la esperanzada humanidad,
y creará más sombras en mi ya de por si umbría alma.
Mañana, los amantes, soñaran que són amados,
y éstos últimos anhelarán serlo aún más.
Mañana, el coleccionista de halagos,
situará un poco más bajo su listón,
y el vocacional adulador, verá mermada
su ya de por si escasa credibilidad.
Mañana, cuando mis deseos busquen hermanarse
con la escurridiza esperanza,
mis fobias conquistarán nuevos territorios
a mi incipiente libertad.
Mañana, el vacio que pugna por conquistar mi alma,
verá un poco más cercana su absoluta victoria.
Mañana, todo lo mio,me será arrebatado
en ignea ofrenda al dios del Corazón Expoliador.
Mañana, mi vida seguirá anodinamente su curso,
mientras el mundo alardea
de su victoria sobre mi incontestable hastío.
Mañana, todos vosotros,
celebrareis mi ya pronta desaparición
mientras preparais vuestro próximo asalto
al feudo de otras almas
con descuidadas espirituales defensas.