Datos personales

lunes, 5 de octubre de 2009

El viajero inmovil

EL VIAJERO INMOVIL
Y en la impersonal estación
poblada por viajeros con billete a ninguna parte,
obligatoria parada de trenes sin destino,
el hombre del traje marrón,
lastrado con el ligerisimo equipaje de quien anhela dejar atras
su inexistente pasado.
Pasado deshabitado de grandes pasiones,
sin grandes amores, sin grandes decepciones.
En su gris existencia apáticamente instalado
sin grandes mentiras, sin grandes verdades.
En su cotidiana melancolía tibiamente arropado,
sin grandes derrotas, sin grandes victorias.
El hombre del traje marrón,
sobrellevando en su insatisfacción,
la esperanza de cambios futuros,
esperanzas depositadas en el viaje aún no iniciado,
que le lleve a otras tierras deseosas de ser colonizadas
por su cansado corazón
hastiado de núnca encontrar
afines almas con las que compartir
tanto amor acumulado en años de soledad.
El hombre del traje marrón,
a la busqueda de sensaciones aún desconocidas
pero ya intuídas en pecaminosos sueños,
principio y fin de febriles experiencias
que tan sólo en esos sueños le es dado vislumbrar.
El hombre del traje marrón,
portando en su liviano equipaje
la desesperanzada y pequeña voluntad
de hacerse merecedor de un destino en el que fundir
su amor, todavía sin estrenar,
con cualquier otro amor, conocedor o no de esa pasión
a la que a él, desde siempre, le ha estado vedada.
Por fin, en el infinito horizonte,
ya se adivina aunque muy debilmente
el rumor de su tren ya cercano,
que sabe debe coger,
y que también sabe que no parará.
Y asi, en su mediocridad,
desandará el camino de vuelta hacia la nada
y seguirá indefinidamente instalado
en un estado de aceptable infelicidad.

1 comentario:

  1. Antonio, menudo eres, desconocía esta faceta tuya, eres Genial, y escribes de maravilla y para finalizar has escogido la imagen perfercta, la via perfecta para ese tren sin destino. Me ha gustado mucho, un abrazo y mis 5*

    Yago G.

    ResponderEliminar