Bien, ante todo y antes de cualquier otra premisa,debo dejar constancia de mi atrevimiento durante todo este último mes, que no teniendo nada mejor , o peor que hacer que escribir ninguna entrada relativa a nada que haya leído o visto, con la suficiente calidad, o por el contrario, tan exenta de ella que haya merecido ningúna pérdida de tiempo por mi parte en la confección de una reseña al respecto, repito, al no tener nada que comentar en el ámbito ya sea literario o cinematográfico, y tras una "invitacion" por parte de alguien muy, muy especial, que me instó a escribir algo nuevo en éste mi blog, pués por lo visto (ojalá que esa fuese la razón ),lo tenía desde hacía demasiado tiempo un tanto desasistido . Y ése alguien tan especial, deseaba seguir leyéndome, pués, que puedo decir, que tras un minuto de reflexión, no más y en un alarde de ¿valentía?, o tal vez, seria mejor decir de atrevimiento u osadía, o para ser más exactos, de inconsciencia, me he dedicado durante estos últimos treinta días, a castigaros ( sin matices ) con algunas obras ( no, joder, esto suena muy pretencioso ), con algunos "pseudopoemas" de las que sin hacer renúncia de ellos, sin embargo, y esto no es menos cierto, reconozco su total ausencia de calidad, no ya poética, que tambien, si no que ni siquiera literaria; y es por esto, y ya sin más demora por lo que os pido desde este mismo instante, mis más sinceras disculpas,.........................disculpas, sí, pero que en absoluto no os puedo prometer no caer en el futuro en el mismo error de seguir castigandoos con mi ínfame , pero tal vez para mi, necesaria forma de expresarme cuando necesite decir por medio de la palabra escrita, lo que no sea capaz de decir en voz alta; por eso, mil perdones.
Y ahora, y ya sin más demora, pasemos a lo realmente importante, o sea la presente reseña, o entrada, o como Dios o vosotros querais calificarla.
Hace tres, tal vez cuatro semanas, estuve tentado de escribir una entrada en este blog después de leer la obra de Paul Auster, " La invención de la soledad".
Y sin embargo no lo hice; la verdad es que no hubo un motivo demasiado claro en ese momento, para no hacerlo, tal vez, el condicionante fué que esa obra, "La invención de la soledad", no es una novela única, o sea lo que quiero decir, es que ésta obra, es o mejor dicho, son tres relatos breves, de los que realmente sólo y únicamente me interesó el primero de ellos, el que da titulo a la obra .
Pués bien,en en ese primer apartado, o relato de la obra que nos ocupa, me sentí, como núnca lo había hecho, en ningúna obra ya sea escrita, cinematográfica, o de cualquier otra índole, plena y totalmente identificado con el personaje central del relato, que no es otro, que el padre del autor, o sea,el padre de Paul Auster.
Auster, en un alarde de sinceridad o de justa venganza, o de, en un lenguaje mucho más coloquial de llamar a las cosas por su nombre, define a su padre ( recordemos que él, y sólo él, es es único y principal protagonista del relato, me estoy refiriendo al padre ), con unas palabras, que ni yo en mis mejores momentos de lucidez sería capaz de hacer mías, y que sin embargo, nadie, y repito, NADIE, ha sabido nunca hacer un retrato tan exacto de mí ( sin ser yo ) como Paul Auster hablando de su propio padre.
Cuando Auster habla de su padre,y sin duda, que de quien está hablando es realmente de su padre, yo , sin embargo, me estoy reconociendo sin nigún género de pudor en todas y cada una de las palabras con que el autor describe a la figura paterna.
Auster, me está definiendo como núnca lo ha hecho nadie, y sobre todo teniendo en cuenta algo nada desdeñable, como que el autor siempre, SIEMPRE, se está refiriendo a su padre, repito, nadie, ha escrito nada relativo a mí, que se ciña tan escrupulosamente a la vedad como todos y cada uno de los pensamientos que según Auster conforman la personalidad de su padre. Con esto, cualquier persona que haya leído la obra en cuestión, sabrá, que no estoy haciendo una crítica nada laudatoria de mi persona; el padre de Auster, según el autor nos cuenta, pero sin decirlo abiertamente, es una persona casi carente de sentimientos, sin ningún apego a nada, y cuando digo nada, lo hago sin ningún tipo de matiz; y sin embargo, tampoco se desprende de la novela, que el padre, sea un tipo especialmente "deshumanizado", es sólo, que desgraciadamente (para él y en consecuencia, también para mi), todo, absolutamente todo, se lo trae "al pairo". Todo para él, tiene una importancia relativa, tan relativa, que su actitud puede resultarnos un tanto enfermiza, y sin embargo, y a pesar de todo el aspecto negativo que ésta confesión implica, yo, no puedo negar mi plena y total identificación con el personaje del padre.
Y ahora, veamos la segunda parte, o sea lo que realmente me ha decidido a escribir ésta reseña, que de alguna forma, ha sido el desencadenante o mejor dicho, lo que me ha decidido de alguna manera a escribir lo que tenía en mente hacer , tal como os he contado anteriormente, hace tres o cuatro semanas.
Acabo de ver, la película de Clint Eastwood, "Gran Torino". Si esto no hubiera sido así, o sea, que no hubiera visto la película en cuestión, es más que probable, que ésta reseña no hubiera existido; pero el caso, es que sí, que acabo de ver la "dichosa película", y que también en esa cinta, y para mi desgracia, me he visto reflejado en ella en demasiadas fases, más de las necesarias por decirlo de una manera fácil de entender.
El personaje de Eastwood, sin embargo, tiene, por lo menos no lo disimula en los inicios de la cinta, unos "ramalazos" un tanto, o un mucho, xenófobos, cosa que desde ya me anticipo a deciros que yo no poseo, pero ni por asomo; y sin embargo, en todo o en casi todo lo que rodea al personaje de Walt ( Clint Eastwood ), me veo fielmente reflejado, salvo como es natural, por sus llamemosle "heroicidades", aunque con más justicia habría de calificar al personaje de Eastwood, como de antihéroe.
Efectivamente, Clint Eastwood, es un descreído, ( cosa, que yo también soy, al igual que todo lo que viene a continuación ), independiente, solitario, vengador, cínico, igualmente hipócrita, asocial ( mejor decir antisocial, o aún peor, sociópata ), enemistado con el mundo, autosuficiente, comprometido con la justicia ( la suya ), patriotero ( ahí, discrepo, pués a mi las "patrias" me la traen floj.... ) y con un sentido del honor un tanto trasnochado, pero, y a pesar de todos éstos aspectos del todo negativos, que la sociedad no dudaría en tachar de "nada civilizados", en todos y en cada uno de ellos, me siento plenamente identificado, salvo como digo en lineas más arriba, en su faceta de"héroe".
Y, bueno, es así, como lo que estaba de alguna manera predestinado a escribir hace un mes ,hoy llevo a cabo; se han tenido que dar esa serie de circunstancias cronológicas o fortuitas o lo que vosotros tengais a bien de calificar, para que éste escrito se haya podido realizar y que todo aquel que visite éste blog, tenga que padecer.
Tal vez, otro día, un día en que me vuelva loco ( o sea, un poco más loco, si es que ésto último es posible ), me decida a hablaros de otra película de Clint Eastwood, yo calificaría ésta obra, de "LA PELÍCULA", la grandísima película, "Los puentes de Madison", pero desde luego, hoy no es ese día; el día que me decida a hacerlo,será un día, tendría que serlo (esto es una verdadera declaración de intenciones), muy, muy especial, tan absolutamente especial como lo es la película.


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